Desde Cajamarca hasta Lima, la diseñadora peruana Lady Silva construyó un camino donde la creatividad, las raíces culturales y la perseverancia se entrelazan para dar vida a una moda con identidad propia. En diálogo con Alpamoda, compartió cómo las experiencias personales, el compromiso con la sostenibilidad y la convicción de nunca dejar de aprender se convirtieron en el hilo conductor de una propuesta que trasciende la estética para transformarse en un verdadero mensaje de inspiración.
En el universo de la moda existen diseñadores que crean prendas y otros que construyen relatos. La peruana Lady Silva pertenece a este último grupo. Durante su participación en el ciclo de entrevistas de Alpamoda, la diseñadora compartió una historia atravesada por la perseverancia, el aprendizaje constante y un profundo compromiso con sus raíces culturales, demostrando que detrás de cada creación existe una experiencia de vida capaz de transformarse en arte.
Nacida en Jaén, Cajamarca, y radicada desde hace más de quince años en Lima, Silva recordó que el vínculo con el color, los textiles y las técnicas artesanales nació mucho antes de pensar en una carrera profesional. “Yo nací en Cajamarca… muy orgullosa porque amo mis raíces, su cultura, el color, lo textil”, expresó al explicar que ese entorno fue el origen de su pasión por tejer, bordar y pintar, actividades que con el tiempo terminarían definiendo su identidad creativa.
Sin embargo, su recorrido no estuvo exento de obstáculos. La diseñadora relató que la migración hacia Lima implicó enfrentar situaciones de discriminación que marcaron profundamente su mirada sobre la realidad peruana y que incluso influyeron en la propuesta presentada para Alpamoda. “Tuve una experiencia de racismo… muchas personas aquí en Lima, hasta hoy en día, se da lo que es el racismo”, afirmó, al recordar los prejuicios que sufrió por su origen cajamarquino. Esa vivencia, lejos de convertirse en un límite, terminó alimentando una visión creativa comprometida con las problemáticas sociales de su país.
La entrevistada explicó que su acercamiento al mundo de la moda fue gradual. Primero llegó el diseño gráfico, luego el maquillaje profesional, la fotografía y finalmente el diseño textil, entendiendo que la moda no puede reducirse únicamente a la confección de una prenda. Para Silva, cada disciplina aporta una mirada distinta y complementaria que enriquece el proceso creativo. Su formación autodidacta y su permanente búsqueda de conocimientos reflejan una convicción: nunca dejar de aprender.
El nacimiento de su hijo y la pérdida de su empleo durante la pandemia marcaron un punto de inflexión. Fue entonces cuando decidió apostar definitivamente por sus propios sueños. Con el respaldo de su esposo comenzó a desarrollar la marca Lady Silva, un emprendimiento que nació entre pinturas, tejidos, accesorios y piezas confeccionadas artesanalmente. Más que una marca comercial, la diseñadora la define como el proyecto que le permitió reconstruirse profesional y emocionalmente.
Uno de los aspectos más destacados de la charla que mantuvo con Diaflor Quiñones, directora de Alpamoda, fue su concepción de la sostenibilidad. Lady indicó que en lugar de adquirir grandes cantidades de telas nuevas, busca materiales descartados por talleres y comercios textiles para convertirlos en piezas únicas. Según explicó, aquello que “para otros representa un sobrante, para ella constituye el punto de partida de una nueva obra”. Esa filosofía no solo reduce desperdicios, sino que además imprime a cada diseño un carácter irrepetible.
La creatividad, sostuvo, también implica animarse a experimentar y asumir riesgos. Desde confeccionar su propio vestido de novia hasta convertirse en modelo de sus propias creaciones, la diseñadora entendió que la mejor manera de comunicar una marca es encarnar personalmente aquello que se desea transmitir. En ese sentido, dejó una de las reflexiones más contundentes de la entrevista: “Uno cuando viste es como si fuese tu portada… tu portada es lo que tú vendes”. La imagen, aclaró, no responde únicamente a una cuestión estética, sino también a la construcción de identidad y confianza.
A lo largo de la conversación también insistió en la importancia del crecimiento personal por encima de la competencia. Para Lady Silva, el verdadero éxito consiste en avanzar sin impedir el progreso de los demás, compartiendo conocimientos y fortaleciendo a quienes recién comienzan. Esa visión colaborativa atraviesa tanto su trabajo como su forma de entender el diseño contemporáneo.
El mensaje dirigido a los jóvenes emprendedores ocupó un lugar central en el cierre de la entrevista. Lejos de prometer caminos sencillos, invitó a aceptar los errores como parte indispensable del aprendizaje y a no esperar la aprobación externa para comenzar a crear. “Brillen tanto como puedan sin apagar la luz a nadie”, afirmó, sintetizando una filosofía que combina perseverancia, humildad y generosidad.
Sin lugar a dudas, Lady Silva dejó en evidencia que la moda puede ser mucho más que una manifestación estética. En sus palabras convergen la memoria de un territorio, la resiliencia frente a la adversidad, el respeto por la cultura y la convicción de que cada prenda puede narrar una historia. Su testimonio confirma que el diseño adquiere verdadero sentido cuando es capaz de reflejar la identidad de quien lo crea y, al mismo tiempo, inspirar a otros a transformar sus propios sueños en realidad.


