Yokua: “La creatividad es como un músculo: se practica”

PASARELA ALPAMODA 2023
Las masivas olas de protesta y el desmoronamiento de la democracia en Perú

Desde México, Yokua construyó una propuesta artística que desafía las convenciones de la moda para convertir cada diseño en una declaración de principios. En diálogo con Alpamoda, reflexionó sobre la contracultura, el valor de la participación, la docencia y la necesidad de recuperar una creatividad que, según advierte, hoy corre el riesgo de volverse demasiado cómoda.

Toda creación comienza con una pregunta incómoda: ¿y si las cosas pudieran hacerse de otra manera? En el universo de Yokua, esa inquietud dejó de ser una simple idea para convertirse en una filosofía de trabajo. Sus diseños desafían materiales, convenciones y hasta la propia definición de moda, convencido de que el arte solo encuentra sentido cuando es capaz de incomodar, provocar e invitar a pensar.

Durante la entrevista concedida a Diaflor Quiñones para Alpamoda, el diseñador mexicano prefirió hablar de un recorrido artístico antes que de una carrera dentro de la moda. Recordó que desde pequeño sintió la necesidad de intervenir prendas y experimentar con ellas, aunque fue recién al ingresar a la universidad cuando comprendió que aquella inquietud podía transformarse en un proyecto de vida. “Creemos que nosotros siempre desde pequeños hemos sido un pequeño artista”, expresó al recordar los primeros pasos de una vocación que, con los años, encontraría un lenguaje propio.

A diferencia de muchos creadores cuya inspiración nace en una tradición familiar, Yokua reconoce que fue el primero en recorrer ese camino. Su verdadera escuela estuvo en la música, en la estética del punk, el grunge y los movimientos contraculturales de los años noventa. Aquellas expresiones, explicó, le enseñaron que la ropa también podía cuestionar, provocar y romper con lo establecido. Esa mirada terminó convirtiéndose en la esencia de una marca que deliberadamente evita seguir las tendencias del mercado.

Lejos de perseguir el éxito comercial inmediato, el diseñador admite que muchas de sus propuestas parecen adelantadas a su tiempo. “Nos gusta más lo contestatario, lo que vaya en contra de todo lo establecido”, afirmó, convencido de que la creatividad no siempre encuentra aceptación inmediata, pero sí deja huellas duraderas. Por eso nunca sintió la necesidad de adaptar su lenguaje para agradar al mercado; prefirió construir una identidad propia antes que resignar aquello que lo distingue.

Esa postura también atraviesa su concepción del arte. Para Yokua, diseñar no consiste únicamente en producir prendas llamativas, sino en construir discursos visuales capaces de interpelar al espectador. “El arte debe de ser un arma combativa que pueda dar mensajes muy directos”, sostuvo al explicar por qué decidió participar en Alpamoda apenas conoció la temática del evento. La protesta social propuesta por el certamen encontró un eco inmediato en una filosofía creativa que entiende al diseño como una herramienta para reflexionar sobre la realidad.

Su trayectoria también está marcada por una constante: participar. A lo largo de la conversación recordó concursos en los que no obtuvo premios, proyectos que requirieron años de insistencia para ser aceptados y experiencias desarrolladas con materiales tan diversos como balones en desuso, botellas recicladas, globos, mezclilla o elementos recuperados de la calle. Sin embargo, ninguna de esas historias estuvo atravesada por la frustración. Para él, cada convocatoria representa una oportunidad para aprender, conocer otros artistas y ampliar los propios límites creativos.

Ese espíritu explorador también se refleja en su trabajo como docente. Desde las aulas observa con preocupación cómo muchos estudiantes recurren a imágenes de internet antes de buscar una idea propia. Según explicó, la tecnología ofrece herramientas extraordinarias, pero también puede convertirse en un obstáculo cuando reemplaza el ejercicio de imaginar. Más que enseñar técnicas, procura despertar en sus alumnos el hábito de preguntarse qué quieren decir con cada creación y desde qué experiencia personal nace esa búsqueda.

La evolución de su obra confirma esa filosofía. Durante la entrevista mostró ilustraciones realizadas al comenzar sus estudios y las comparó con versiones creadas dos décadas después. El ejercicio no buscaba exhibir talento, sino demostrar que el crecimiento artístico es consecuencia de la constancia. “La práctica es la base”, afirmó, convencido de que ninguna habilidad permanece estática cuando existe disciplina para desarrollarla.

Al dirigirse a quienes recién comienzan su camino profesional, Yokua dejó un mensaje que trasciende el diseño de indumentaria. Invitó a elegir una profesión desde la pasión y no desde la simple afinidad, porque —según sostiene— solo aquello que apasiona es capaz de sostener el esfuerzo que exige cualquier proceso creativo. En ese sentido, resumió su pensamiento con una frase que atraviesa toda la entrevista: “La creatividad es como un músculo, se practica”.

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