La diseñadora colombiana Zaira Farfán encontró en el riesgo creativo la mejor manera de construir una identidad propia. Durante su conversación con Alpamoda, reflexionó sobre la moda conceptual, el diseño sostenible y la importancia de asumir que toda propuesta auténtica comienza cuando alguien se atreve a hacer aquello que todavía no existe.
Toda creación implica un riesgo. El riesgo de equivocarse, de no ser comprendido, de romper con lo establecido o de defender una idea cuando todavía nadie cree en ella. Para Zaira Farfán, diseñar significa precisamente eso: aceptar la incertidumbre como parte del proceso creativo y comprender que las propuestas más personales casi siempre nacen fuera de los caminos convencionales.
Durante la entrevista concedida a Diaflor Quiñones para Alpamoda, la diseñadora colombiana recordó que llegó a la moda después de recorrer otros lenguajes artísticos. La música ocupó durante años un lugar importante en su vida, pero fue el diseño el que terminó ofreciéndole un espacio donde podía reunir todas sus inquietudes creativas. “Comencé a amar la moda cuando la empecé a vivir”, confesó al recordar que, antes de estudiarla, también creía equivocadamente que se trataba de una disciplina sencilla.
Ese descubrimiento modificó por completo su manera de entender el oficio. Detrás de cada colección encontró conceptos, investigación, moldería, experimentación y un proceso creativo mucho más complejo de lo que imaginaba. Lejos de desanimarla, esa dificultad terminó profundizando su interés por un territorio que hoy considera inseparable del arte contemporáneo.
Su historia comenzó mucho antes de ingresar a una universidad. Cuando era adolescente intervenía la ropa que tenía a su alcance, transformando prendas económicas para acercarlas a la estética que admiraba. Sin proponérselo, ya estaba ejercitando una forma de diseño basada en la observación, la reutilización y la necesidad de construir una identidad propia con los recursos disponibles.
Uno de los rasgos más singulares de su recorrido es la convivencia de dos marcas que responden a objetivos muy distintos. Authentic, creada junto a su pareja, busca acercar prendas contemporáneas a jóvenes que muchas veces quedan fuera del mercado por cuestiones económicas, combinando calidad, producción responsable y accesibilidad. La segunda, Wiro, representa su universo más íntimo: una marca conceptual donde cada colección nace de una historia, una emoción o una pregunta que merece ser contada.
Aunque ambas propuestas poseen identidades diferentes, comparten un mismo compromiso con la sostenibilidad. Zaira trabaja bajo los principios del slow fashion, produce únicamente por encargo para evitar excedentes y utiliza empaques completamente biodegradables. Más que una estrategia comercial, entiende esas decisiones como una responsabilidad ética frente al impacto ambiental de la industria textil.
Pero quizás el aspecto más profundo de su trabajo aparezca cuando habla de Wiro. Allí las prendas dejan de cumplir únicamente una función estética para convertirse en relatos visuales. Bordados realizados íntegramente a mano, procesos artesanales y una búsqueda permanente por romper las convenciones convierten cada colección en una invitación a mirar la moda desde otro lugar. “Mi foco no es vender, sino contar algo”, explicó al definir la filosofía que sostiene su marca personal.
Esa manera de entender el diseño también supone cuestionar ciertos modelos tradicionales de belleza y representación. Para Zaira, la diversidad de cuerpos, la libertad creativa y el respeto por las distintas identidades deben ocupar un lugar central dentro de la moda contemporánea. Por eso sostiene que una colección vale tanto por la historia que logra transmitir como por la calidad de las prendas que la componen.
Al analizar el presente de la moda colombiana, celebró el creciente compromiso con la sostenibilidad, aunque también expresó una inquietud. Considera que todavía existen pocos espacios para la moda conceptual y para aquellos creadores que buscan experimentar más allá de las tendencias comerciales. Al mismo tiempo, lamentó que gran parte de la riqueza cultural e indígena del país continúe ocupando un lugar secundario dentro de las principales propuestas del sector, convencida de que allí existe un patrimonio creativo que merece una mayor visibilidad.
La diseñadora eligió dirigirse especialmente a quienes recién comienzan. Los invitó a confiar en sus ideas, incluso cuando parezcan diferentes o ya existan proyectos similares. “Arriésguense”, repitió una y otra vez, convencida de que toda propuesta auténtica encuentra su diferencia cuando incorpora el ADN de quien la crea. Para ella, el verdadero desafío no consiste en hacer algo completamente nuevo, sino en ofrecer una mirada que nadie más pueda reproducir.



